martes, 1 de diciembre de 2009

Sangre gorda

Ayer, una vez más, estuve en un Centro de Salud para sacarme sangre. Me hago analíticas (más bien me hacen) cada tres meses, y cada tres meses el o la ATS de turno tienen que vérselas y deseárselas para encontrar una vena que sea medio útil para eso del vampirismo médico. A la de ayer le costó tres intentos. A la tercera, pinchó en la mano y empezó a salir sangre por el mini tubito ése de plástico y hasta la probeta. La savia roja discurría lenta, muy lentamente. Al final, la buena mujer, desesperada con la paciente que le había tocado en suerte, me dijo algo que me hizo sonreír: "Qué sangre más gorda tienes".

No me decían eso desde que vivía mi abuela. Ella me lo decía constantemente, y eso que nunca me hizo sangre.

martes, 20 de octubre de 2009

Vuelta a la excepcionalidad

Soy una mujer con suerte, seguro. Hace tiempo que una ola me acaricia a diario los pies, y eso no lo tiene todo el mundo. En realidad, durante las últimas semanas parece que la marea andaba algo traviesa, porque apenas si me rozaba la uña del dedo gordo. Pero me ha dicho el mar (que a veces me habla), que esta tarde vuelve. Ya siento el fresquito en los tobillos y los escalofríos en la espalda.
Bienvenida a casa, cariño.

domingo, 11 de octubre de 2009

Elemental


Castellar de la Frontera es un precioso pueblo de la provincia de Cádiz, donde he pasado hoy el día. El "Pueblo Viejo" está situado dentro del Palacio del Marqués de Moscoso, una ciudadela con su torre almenara que mi sobrina dice que es un castillo. Como es un castillo, tiene príncipes y princesas por todos los rincones, y mazmorras y carceleros que sólo ella ve. Es una delicia visitar algo así con una niña pequeña.

Todo eso se sustenta sobre grandes rocas. Y la conversación entre Ana (mi sobrina) y Álvaro (mi hermano), es en sí misma un microrelato.

Alvaro: Mira Ana, el castillo está encima de la roca. Fíjate si es dura que con lo grande que es, lo sostiene y no se cae.
Ana: Papá, esta roca es muy antigua, ¿verdad?
Alvaro: Claro.
Ana: Se nota. Está llena de polvo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Previsible

Las horas pasan lentas esta tarde. Tan lentas como el balanceo de las ramas en los árboles, movidas por la brisa que sopla ahí fuera. Miro el itinerario de tu viaje y me pregunto cómo puede ser tan previsible el placer de viajar. Tan previsible como saber que las hojas caerán, otra vez, este otoño desde el sauce hasta la arena del jardín, planeando hacia abajo. E igualmente agradable. Entonces, miro el reloj y preveo que en una hora y media saldré para casa y ya no oiré el murmullo constante ni el traqueteo de los teclados. Me subiré a mi scooter y me dará el aire en la cara, y me desintoxicaré de operativas y herramientas, y cantaré alguna chorrada. Mañana, según tu itinerario, tú estarás en Varanasi y ya sé qué lugares visitarás. Yo no. Yo estaré donde siempre y pensaré en ti.

La previsibilidad de la vida es, a veces, así de cursi.

viernes, 2 de octubre de 2009

Cuatro versos prestados

Mira el jilguero. No es nada:
miedo y plumas. Sin embargo,
escondido entre las ramas,
puede hacer que cante un árbol.

José Mateos

sábado, 26 de septiembre de 2009

Paradoja

Mírame, tengo más que nadie y hoy lo que me falta es todo.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Chapoteando

Hoy ha amanecido el día gris y lluvioso. Precioso. Huele a tierra, a pino, a hierba, a madera mojada, y parece que le han dado una capa de barniz a los árboles. Las luces de coches y semáforos se reflejan en el asfalto como en una paleta de pintor. Los niños caminan hacia el colegio con los paraguas abiertos y botas de agua. En estos tiempos en los que las consolas y la tele parecen ser sus únicos compañeros de juego, es un gustazo ver cómo siguen disfrutando tanto de unas simples botas de agua. Se meten a propósito en cada cada charco, chapotean, ríen, imaginan aventuras. Sus madres, contrariadas, les regañan por manchar los uniformes recién estrenados. Anda que no son aguafiestas las madres.

Esta tarde me voy a comprar unas botas de ésas, voy a impregnar un pincel con los colores del asfalto y me voy a pintar una aventura en el Amazonas. A mí, con la edad que tengo, ya no me va a reñir nadie. Si acaso me mirarán raro.

lunes, 7 de septiembre de 2009

A punto de nieve

Hay días en que una se despierta con la tinta
tan a punto de nieve, que se le congela un poema
en el estómago, y no consigue ni vomitar un verso.
Pero lo necesita, y lo necesita tanto que ensucia
cuatro hojas de un cuaderno, digiriendo vez tras
vez un despropósito. Ansiosamente.

He gastado seis euros en infraestructura: compré
bolígrafo, papel y un refresco. He pensado en corazones,
en rosas de pitiminí, en flores de té, en cutis de terciopelo,
en la reacción de mi piel cuando está cerca. En Romeo y
Julieta, en Don Juan y Doña Inés. En Love Story.

No he llegado a ningún lado. No es que tenga estreñido
el corazón, es que hay palabras que no nacen en la
punta de un bolígrafo, por muy Pilot que sea.

jueves, 27 de agosto de 2009

Una alarma sólo es eso

Justo delante de su mesa de trabajo había una puerta acristalada, con un cartel de salida sobre ella, que mostraba al otro lado un jardín verde y frondoso. Cuando llegó aquel día, vio sobre el cristal un letrero con la palabra "Precaución", y preguntó qué pasaba. Le comentaron que si la abría, sonarían todas las alarmas. Sabía que sonarían en el mismo momento que ella estuviera a punto de cruzar la puerta, en el mismo momento en que la luz del sol iluminara sus ropas y el calor templara su piel.

"A ver qué pasa", pensó. Acto seguido, convirtió el letrero en una pelota de papel. La encestó en la papelera y cruzó la puerta, decidida.

Sí, sonó la alarma... ¿y qué?.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Porque sí

Hoy no he vuelto a ver a aquel guitarrista, ni he vuelto a escuchar ninguna de las canciones que tocó. No he vuelto a subir aquellos escalones para contemplar el parque a nuestros pies. No he vuelto a saborear una Ámbar 1900. Nadie me ha regado con una manguera mientras besaba a nadie. No he respirado aire de mar. No ha corrido frente a mí un señor hasta llegar casi a desfallecer. No me he sentado en un banco ni he abrazado a nadie. No he visto una película argentina. Nadie ha perdido un cargador de móvil ni ha subido a mi habitación a usar el mío. Hoy no he liberado un libro. Nadie me ha mirado a los ojos. No he escuchado una voz dulce susurrándome lo mucho que me quiere. Nadie ha llorado por separarse de mí, ni yo he llorado por separarme de nadie. Hoy no conozco a nadie que haya viajado a parte alguna. Hoy no he compartido un plato de pasta y una ensalada. Ningunos dedos, ninguna boca, ningunos labios han recorrido mi cuerpo. Hoy no me han hecho el amor.

En realidad, hoy no ha ocurrido nada para que la recordara. Nada. No tengo excusa.

martes, 25 de agosto de 2009

Despedida ciega

Te subiste al tren de los cristales negros y lo vi alejarse, sin verte. Minutos antes había deseado fuertemente no ver cómo te alejabas de mí. Quizá si hubiese tenido depurada mi técnica de formulación de deseos, aún nos estaríamos besando.

Practicaré más, a ver qué pasa.

viernes, 21 de agosto de 2009

Otros veranos

De pequeña, tenía una casa con jardín. Y un jardinero que lo regaba y que, cuando pegaba el calor, se entretenía en regarnos a mis hermanos y a mí. Y una interna de El Portal, que limpiaba el suelo y el polvo todos los días, mientras cantaba por Camilo Sesto. Y una costurera que me hacía trajecitos de tirantes. Y eso hacía que los veranos fueran más frescos.

Cómo echo de menos en estos días a la Jacaranda pija de mierda ésa.

jueves, 20 de agosto de 2009

Eliminando toxinas

Estaba metiendo los gayumbos de Alberto en la lavadora cuando he sentido un par de gotas correr por mis mejillas. Ni yo estoy triste en absoluto, ni los calzones de mi hijo están tan sucios. Así que, desperdiciando ingenio, he deducido que era sudor. Qué calor hace, coño.

En realidad, pienso que me lo estoy sudando todo, a lo bestia, en estos días tóxicos, para que el sábado, cuando ella esté aquí, pueda ocupar sin obstáculos cada poro de mi piel.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Altas miras

Cada cierto tiempo, a quien le toque reparte un listado de cursos gratuítos de formación contínua. Y yo sólo quiero apuntarme al de podadora de palmeras.