jueves, 27 de agosto de 2009

Una alarma sólo es eso

Justo delante de su mesa de trabajo había una puerta acristalada, con un cartel de salida sobre ella, que mostraba al otro lado un jardín verde y frondoso. Cuando llegó aquel día, vio sobre el cristal un letrero con la palabra "Precaución", y preguntó qué pasaba. Le comentaron que si la abría, sonarían todas las alarmas. Sabía que sonarían en el mismo momento que ella estuviera a punto de cruzar la puerta, en el mismo momento en que la luz del sol iluminara sus ropas y el calor templara su piel.

"A ver qué pasa", pensó. Acto seguido, convirtió el letrero en una pelota de papel. La encestó en la papelera y cruzó la puerta, decidida.

Sí, sonó la alarma... ¿y qué?.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Porque sí

Hoy no he vuelto a ver a aquel guitarrista, ni he vuelto a escuchar ninguna de las canciones que tocó. No he vuelto a subir aquellos escalones para contemplar el parque a nuestros pies. No he vuelto a saborear una Ámbar 1900. Nadie me ha regado con una manguera mientras besaba a nadie. No he respirado aire de mar. No ha corrido frente a mí un señor hasta llegar casi a desfallecer. No me he sentado en un banco ni he abrazado a nadie. No he visto una película argentina. Nadie ha perdido un cargador de móvil ni ha subido a mi habitación a usar el mío. Hoy no he liberado un libro. Nadie me ha mirado a los ojos. No he escuchado una voz dulce susurrándome lo mucho que me quiere. Nadie ha llorado por separarse de mí, ni yo he llorado por separarme de nadie. Hoy no conozco a nadie que haya viajado a parte alguna. Hoy no he compartido un plato de pasta y una ensalada. Ningunos dedos, ninguna boca, ningunos labios han recorrido mi cuerpo. Hoy no me han hecho el amor.

En realidad, hoy no ha ocurrido nada para que la recordara. Nada. No tengo excusa.

martes, 25 de agosto de 2009

Despedida ciega

Te subiste al tren de los cristales negros y lo vi alejarse, sin verte. Minutos antes había deseado fuertemente no ver cómo te alejabas de mí. Quizá si hubiese tenido depurada mi técnica de formulación de deseos, aún nos estaríamos besando.

Practicaré más, a ver qué pasa.

viernes, 21 de agosto de 2009

Otros veranos

De pequeña, tenía una casa con jardín. Y un jardinero que lo regaba y que, cuando pegaba el calor, se entretenía en regarnos a mis hermanos y a mí. Y una interna de El Portal, que limpiaba el suelo y el polvo todos los días, mientras cantaba por Camilo Sesto. Y una costurera que me hacía trajecitos de tirantes. Y eso hacía que los veranos fueran más frescos.

Cómo echo de menos en estos días a la Jacaranda pija de mierda ésa.

jueves, 20 de agosto de 2009

Eliminando toxinas

Estaba metiendo los gayumbos de Alberto en la lavadora cuando he sentido un par de gotas correr por mis mejillas. Ni yo estoy triste en absoluto, ni los calzones de mi hijo están tan sucios. Así que, desperdiciando ingenio, he deducido que era sudor. Qué calor hace, coño.

En realidad, pienso que me lo estoy sudando todo, a lo bestia, en estos días tóxicos, para que el sábado, cuando ella esté aquí, pueda ocupar sin obstáculos cada poro de mi piel.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Altas miras

Cada cierto tiempo, a quien le toque reparte un listado de cursos gratuítos de formación contínua. Y yo sólo quiero apuntarme al de podadora de palmeras.