sábado, 26 de septiembre de 2009

Paradoja

Mírame, tengo más que nadie y hoy lo que me falta es todo.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Chapoteando

Hoy ha amanecido el día gris y lluvioso. Precioso. Huele a tierra, a pino, a hierba, a madera mojada, y parece que le han dado una capa de barniz a los árboles. Las luces de coches y semáforos se reflejan en el asfalto como en una paleta de pintor. Los niños caminan hacia el colegio con los paraguas abiertos y botas de agua. En estos tiempos en los que las consolas y la tele parecen ser sus únicos compañeros de juego, es un gustazo ver cómo siguen disfrutando tanto de unas simples botas de agua. Se meten a propósito en cada cada charco, chapotean, ríen, imaginan aventuras. Sus madres, contrariadas, les regañan por manchar los uniformes recién estrenados. Anda que no son aguafiestas las madres.

Esta tarde me voy a comprar unas botas de ésas, voy a impregnar un pincel con los colores del asfalto y me voy a pintar una aventura en el Amazonas. A mí, con la edad que tengo, ya no me va a reñir nadie. Si acaso me mirarán raro.

lunes, 7 de septiembre de 2009

A punto de nieve

Hay días en que una se despierta con la tinta
tan a punto de nieve, que se le congela un poema
en el estómago, y no consigue ni vomitar un verso.
Pero lo necesita, y lo necesita tanto que ensucia
cuatro hojas de un cuaderno, digiriendo vez tras
vez un despropósito. Ansiosamente.

He gastado seis euros en infraestructura: compré
bolígrafo, papel y un refresco. He pensado en corazones,
en rosas de pitiminí, en flores de té, en cutis de terciopelo,
en la reacción de mi piel cuando está cerca. En Romeo y
Julieta, en Don Juan y Doña Inés. En Love Story.

No he llegado a ningún lado. No es que tenga estreñido
el corazón, es que hay palabras que no nacen en la
punta de un bolígrafo, por muy Pilot que sea.