martes, 20 de octubre de 2009

Vuelta a la excepcionalidad

Soy una mujer con suerte, seguro. Hace tiempo que una ola me acaricia a diario los pies, y eso no lo tiene todo el mundo. En realidad, durante las últimas semanas parece que la marea andaba algo traviesa, porque apenas si me rozaba la uña del dedo gordo. Pero me ha dicho el mar (que a veces me habla), que esta tarde vuelve. Ya siento el fresquito en los tobillos y los escalofríos en la espalda.
Bienvenida a casa, cariño.

domingo, 11 de octubre de 2009

Elemental


Castellar de la Frontera es un precioso pueblo de la provincia de Cádiz, donde he pasado hoy el día. El "Pueblo Viejo" está situado dentro del Palacio del Marqués de Moscoso, una ciudadela con su torre almenara que mi sobrina dice que es un castillo. Como es un castillo, tiene príncipes y princesas por todos los rincones, y mazmorras y carceleros que sólo ella ve. Es una delicia visitar algo así con una niña pequeña.

Todo eso se sustenta sobre grandes rocas. Y la conversación entre Ana (mi sobrina) y Álvaro (mi hermano), es en sí misma un microrelato.

Alvaro: Mira Ana, el castillo está encima de la roca. Fíjate si es dura que con lo grande que es, lo sostiene y no se cae.
Ana: Papá, esta roca es muy antigua, ¿verdad?
Alvaro: Claro.
Ana: Se nota. Está llena de polvo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Previsible

Las horas pasan lentas esta tarde. Tan lentas como el balanceo de las ramas en los árboles, movidas por la brisa que sopla ahí fuera. Miro el itinerario de tu viaje y me pregunto cómo puede ser tan previsible el placer de viajar. Tan previsible como saber que las hojas caerán, otra vez, este otoño desde el sauce hasta la arena del jardín, planeando hacia abajo. E igualmente agradable. Entonces, miro el reloj y preveo que en una hora y media saldré para casa y ya no oiré el murmullo constante ni el traqueteo de los teclados. Me subiré a mi scooter y me dará el aire en la cara, y me desintoxicaré de operativas y herramientas, y cantaré alguna chorrada. Mañana, según tu itinerario, tú estarás en Varanasi y ya sé qué lugares visitarás. Yo no. Yo estaré donde siempre y pensaré en ti.

La previsibilidad de la vida es, a veces, así de cursi.

viernes, 2 de octubre de 2009

Cuatro versos prestados

Mira el jilguero. No es nada:
miedo y plumas. Sin embargo,
escondido entre las ramas,
puede hacer que cante un árbol.

José Mateos