Estaba metiendo los gayumbos de Alberto en la lavadora cuando he sentido un par de gotas correr por mis mejillas. Ni yo estoy triste en absoluto, ni los calzones de mi hijo están tan sucios. Así que, desperdiciando ingenio, he deducido que era sudor. Qué calor hace, coño.
En realidad, pienso que me lo estoy sudando todo, a lo bestia, en estos días tóxicos, para que el sábado, cuando ella esté aquí, pueda ocupar sin obstáculos cada poro de mi piel.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Qué mujer tan detallista.... ¿Cómo no la voy a querer?
ResponderEliminarUn besazo.
PD. Y ahora llega el momento en el que me dices: ¿quién te ha dicho que me refería a ti?
Da igual. Te quiero, bisho.
Leñe, ¿pero no te he contado que el sábado estará en casa una importante representación de mi club de fans?.
ResponderEliminarPues ya lo sabes, bonita.
(Yo te quiero más,pero no te lo digas que no quiero que te enteres)