jueves, 27 de agosto de 2009

Una alarma sólo es eso

Justo delante de su mesa de trabajo había una puerta acristalada, con un cartel de salida sobre ella, que mostraba al otro lado un jardín verde y frondoso. Cuando llegó aquel día, vio sobre el cristal un letrero con la palabra "Precaución", y preguntó qué pasaba. Le comentaron que si la abría, sonarían todas las alarmas. Sabía que sonarían en el mismo momento que ella estuviera a punto de cruzar la puerta, en el mismo momento en que la luz del sol iluminara sus ropas y el calor templara su piel.

"A ver qué pasa", pensó. Acto seguido, convirtió el letrero en una pelota de papel. La encestó en la papelera y cruzó la puerta, decidida.

Sí, sonó la alarma... ¿y qué?.

1 comentario:

  1. ...y unos hombres vestidos de blanco le dijeron "ven".

    ¿Ah no? Pues mira, esa es otra de las muchas mentiras que nos han contado siempre para tenernos bien quietecitas y sin movernos del sitio.

    Sigamos cruzando puertas.

    Kisses a lot, my princess.

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