martes, 25 de agosto de 2009

Despedida ciega

Te subiste al tren de los cristales negros y lo vi alejarse, sin verte. Minutos antes había deseado fuertemente no ver cómo te alejabas de mí. Quizá si hubiese tenido depurada mi técnica de formulación de deseos, aún nos estaríamos besando.

Practicaré más, a ver qué pasa.

1 comentario:

  1. Eso, eso, sigue practicando. Si puedo ayudarte en algo, sólo tienes que pedirlo.

    Te quiero, princesa.

    ResponderEliminar