Ayer, una vez más, estuve en un Centro de Salud para sacarme sangre. Me hago analíticas (más bien me hacen) cada tres meses, y cada tres meses el o la ATS de turno tienen que vérselas y deseárselas para encontrar una vena que sea medio útil para eso del vampirismo médico. A la de ayer le costó tres intentos. A la tercera, pinchó en la mano y empezó a salir sangre por el mini tubito ése de plástico y hasta la probeta. La savia roja discurría lenta, muy lentamente. Al final, la buena mujer, desesperada con la paciente que le había tocado en suerte, me dijo algo que me hizo sonreír: "Qué sangre más gorda tienes".
No me decían eso desde que vivía mi abuela. Ella me lo decía constantemente, y eso que nunca me hizo sangre.
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¿Sangre gorda? ¡Qué bueno! No lo había oído nunca y eso que con mis venas también hay que pelearse bastante. :)
ResponderEliminarMe alegra mucho leerte -esta vez en sentido literal- nuevamente por aquí.
Un besazo, mi niña.